NOCTÁMBULO

El universo no empieza en el cielo: empieza en lo que miramos cada día. En el reflejo de una ventana, en la sombra de los pinos, en el resplandor leve de una lámpara bajo la nieve. En esta serie, el cosmos deja de ser una distancia y se vuelve experiencia cotidiana.

Desde Bariloche, las luces del vecindario se confunden con las de otras galaxias. La montaña es una nebulosa, la vereda un planeta en rotación lenta. Lo cósmico y lo doméstico se funden en una misma respiración visual: la Tierra como una nave errante, pero habitada, llena de huellas humanas.

Las imágenes surgen de esa conciencia planetaria: todos viajamos sobre una misma nave Tierra girando en la oscuridad luminosa del espacio. El caminante se convierte en explorador intergaláctico; la montaña, en un volcán estelar; la nieve, en polvo de galaxia. No hay ciencia ficción, hay percepción: el milagro de descubrir que el cosmos también habita la esquina.

Quizás el barrio no sea más que un fragmento del universo recordando su origen. Quizás la vecindad sea la constelación más cercana, y en su centro, una mirada que todavía cree en la posibilidad de asombro.No hay ciencia ficción, hay percepción: el milagro de descubrir que el cosmos también habita la esquina.