LABERINTOS

El sueño continúa aun en la vigilia

Algunas visiones no pertenecen a quien las mira.

No todo lo que cae está perdiéndose.

Hay una sensación constante de descenso y, al mismo tiempo, de vigilia:como si algo estuviera a punto de revelarse, pero nunca del todo.
Las imágenes permanecen en ese umbral incómodo donde la conciencia no duerme y el sentido todavía no aparece.

No puedo decir con certeza de qué tratan estas imágenes. Aparecen como fragmentos de un sueño antiguo que no me pertenece del todo, como restos de una memoria que no reconozco como propia pero que insiste, vuelve, se repite bajo distintas formas.

Hay cuerpos velados, arquitecturas que parecen estados mentales, alas que no prometen salvación sino peso, espirales que no conducen a un centro sino a un descenso continuo. Nada aquí está para ser entendido rápidamente: cada imagen guarda algo, oculta algo, protege algo.

Estas obras no buscan comunicar un mensaje cerrado. Funcionan más bien como signos, como presencias. Tal vez no dicen nada concreto porque no nacieron del lenguaje, sino de una zona más oscura e imprecisa.

Esta serie no ofrece respuestas.
Propone un estado.
Un tránsito por un paisaje interior donde lo visible y lo invisible se confunden, y donde el misterio no es un enigma a resolver, sino una experiencia que se atraviesa sin garantías.