LATIDO INFINITO

Yvy Mara He’ẽ no es un lugar perdido, es una pregunta abierta.

La selva no es paisaje: es un cuerpo que recuerda.

La Tierra sin Mal no es pasado: es lo que el mundo intenta olvidar.

 

La selva se escucha.
Entrar en ella es acercarse al origen, a un tiempo anterior al lenguaje, donde el cuerpo todavía recuerda cómo latía antes de ser nombrado. No es un paraíso inocente: es un paraíso peligroso. Un territorio de exceso, de desmesura, donde muchos han perdido la razón intentando comprender lo inconmensurable que la habita.

Entre ríos y pueblos circula una leyenda antigua. Cambia de nombre, de forma y de cauce, pero persiste. Para el pueblo guaraní es Yvy Mara He’ẽ, la Tierra sin Mal: un lugar oculto en el corazón del Amazonas donde la violencia no gobierna, donde las mujeres florecen compartiendo saberes, donde la gran serpiente dorada del río ofrece dones en lugar de castigos, y nadie vive sometido para sobrevivir.

Ese territorio no es solo geográfico. Es una memoria, una pulsión, un deseo colectivo que late bajo la corteza del mundo.
Hoy, cuando la selva parece más amenazada que nunca, la leyenda no se desvanece: se intensifica. Como un latido que insiste, que resiste, que recuerda que otra forma de habitar —la tierra y el cuerpo— todavía es posible.